1.Un sonido de tacones acercándose, a llegado.



Se mira al espejo una y otra vez. Aprieta suavemente e bote de gomila y se la extiende por todo su pelo negro.Se repasa el peinado una y otra vez, quiere que sea perfecto, que todo sea perfecto y que cada detalle este en su sitio.Mientras se ata los cordones de sus zapatos nuevos azul marino a juego con su camisa de rayas, piensa en lo especial que va ser esa noche para el...

"No te eches tanto pinta labios rojos", piensa. Los bucles que le caen rebotando contra su hombro, son rubios cristalino pero piensa que no están lo bastante bien y se pasa otra vez la plancha hasta dejarlos bien del todo. Una música pop de fondo y gritos de canto por su parte, esta feliz y tiene ganas de verlo.

10:30 de la noche. Espera en un bar de la zona. Ya lleva veinte minutos exactos esperando y se empieza a impacientar, cree que lo dejará plantado. " Cinco minutos más y me voy", pero pasaron otros diez.Paga la cuenta de su solitaria coca-cola y esta apunto de marcharse un poco melancólico.
"Tok, Tok, Tok..." un sonido de tacones acercándose, a llegado.

Risas, anécdotas, algún que otro chiste malo, miradas cruzadas, silencios incómodos. En esa cena pasó un poco de todo acompañado de un dulce vino que hacía que desvariasen más e hicieran más el ridículo, por así decirlo.

Esta ansiosa por saber como es ese sitio tan bonito que dice que la va a llevar. Ella abre la ventanilla del coche para tomar un poco de brisa bresca, que no le vendrá nada mal por las copas antes tomadas. Sus bucles se han deshecho con los golpes del viento.

La mira y solo puede sonreír, piensa que es la mujer más preciosa del mundo. Piensa que es bonito observarla mientras cierra los ojos y se relaja mientras el suave invisible pero sentible ,le da en la cara.
El silencio, las sonrisas y la música de la radio son los protagonistas de esta escena.
-Hemos llegado.
-¿Dónde estamos?, -añade ella.
-Este es el lugar.
Antes que nada le venda los ojos y le dice que confié en el.Le dice que no la va a tirar por ningún precipicio para hacerse un poco el gracioso y romper un segundo hielo.

Las luces de la ciudad invaden la noche como si se tratase de miles de cámaras de foto haciendo fotos a la vez.Las montañas ocultas por la oscuridad de la noche apenas de ven, el habla de la naturaleza que va desde pequeños grillos hasta algún mamífero escondiéndose entre los arbustos.
-¿Te gusta?,-dice el.
-Mucho más que eso...me encanta. Es lo más bonito que me han enseñado nunca, -responde ella.

Saca del maletero una manta gruesa y la extiende sobre el cespet de la zona.
Propone el juego de pedir deseos a las estrellas y ella lo mira y sonríe. Empiezan a pedir deseos en voz alta un tanto infantiles por vergüenza a mostrar los verdaderos.
Después de un largo tiempo de reflexiones e historias contadas por parte de los dos, sin olvidarse de los deseos pedidos a las estrellas, se abrazan...
Se besan.Sus labios son dulces, la mejor textura probada jamás, estaría toda una vida besándola, mimándola, queriéndola. Como si tocara seda sus dedos se sumergen por debajo de su vestimenta y con un poco de picardia le toca zonas prohibidas. Le dice lo mucho que la quiere y que quiere estar toda una vida con ella, que es lo más bonito e importante que tiene en su vida y que en su cabeza no existe más que su nombre...
Se miran y es como si fuera una adicción de la que jamás saldrán, como si sus ojos hablasen de amor.
No les importa su alrededor, no les importa estar al borde de un precipicio y estar rodeados de fauna escondida. No les importa las copas demás ni los chites malos. Solo importan ellos, solo importa el momento y que se quieren...nada más.


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