
Hoy después de despertarme me quede en la cama pensando con la mirada hacia arriba, mirando mi techo sin ver nada. Eran tantas las cosas que se me pasaban por la cabeza que no sé por dónde empezar.
Hoy es una es uno de esos días que solo te apetece estar en casa comiendo, escuchando música romántica y rayándote en tu habitación con la gran amiga soledad.
Pienso que lo tengo todo en esta vida, por lo menos todo con lo que poder ser feliz, pero las cosas en mi vida son irregulares, no es una paralela más bien se trata de un línea con muchas curvas. Si alguna vez me he preguntado porque el cielo es azul, o porque las personas respiramos ahora me pregunto ¿por qué vivir?, ¿qué es lo que tengo que hacer en esta vida?, ¿estaré mañana vivo?, ¿seré mañana otra persona?, ¿seré parte de una película y todo es una gran mentira?. Nunca os habéis imaginado que la vida se trata de un simple juego, que las personas somos peones y vamos cayendo uno a uno. Es complicado entender de que estamos hechos, descubrir como nacimos o saber cómo es que nosotras las personas hablamos y las plantas no.
Una rosa que se abre cada mañana con gotitas de rocío, un oso que después de unos meses despierta y sale de su cueva. Caminamos apoyando en el suelo la planta del pie, vamos al trabajo, comemos, salimos de fiesta, bailamos, nos emborrachamos, lloramos, amamos, tocamos con las manos, vemos con los ojos, corremos, nos enfadamos, pegamos con los puños y nacemos de otra persona.
Hoy es uno de estos días que me apetecía escribir, contar algo sin decir nada. Abrirme a las letras, sílabas y a las palabras. Tocar las teclas del teclado de mi ordenador para decir cosas si sentido alguno simplemente porque quería. Mientras las paredes callen y los sapos no se conviertan en príncipes azules yo seguiré escribiendo sin decir nada.
Att: Óscar Mendoza.
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