
Pasearon sobre aquel bonito camino de rosas, y velas. Llegaron a la abertura de aquel camino, es decir a el final. El final era una habitación adornada con un poco de lo anterior, rosas y velas.
Cerraron la puerta y ella se sentó primero en la cama y el se quedo mirándola sonriendo.
-¿Qué pasa?, dice ella.
-Que te quiero.
Los calores empezaban a subir, y el iba demasiado deprisa para el gusto de ella. Mientras el le besaba con lujuria y deseo ella se aparto y le dijo que más despacio, que tenían tiempo de sobra, que esto había acabado de empezar y que no habían prisas.Cuando después de esto se va de la habitación y se dirige hacía el salón. Habré el minibar de la gaveta de abajo del mueble principal.
Saca vodka blanco del caro, y de la estantería de cristal unas copas largar y brillantes, las típicas de tomar champan en navidades después de las campanadas.
Vuelve a la habitación.
El mientras esperaba extrañado, sentado en el lado derecho de la cama, piensa que ha sido bruto y descortés.
Piensa que no se ha dado cuenta y que ha echo mal. Pero en cuanto la ve llegar con la botella de Vodka Blanco y las copas lujosas se le cambia la cara, ahora entiende lo de "ir más despacio". Lo que le preocupaba era que el iba con intenciones de hacer cosas que ella a lo mejor no quería todavía.
Miradas abundantes, risas copiosas, y mucho Vodka Blanco del caro por delante.
El alcohol les hacía entrar el calor rápidamente, y no controlaban muy bien las cantidades de líquido que se llevaban a la boca.
Después de un buen rato de charla, bueno más que charlas eso parecía el público de la serie el Principe de Bleir ya que las carcajadas por parte de los dos eran descontroladas y tontas.
Llego un momento de silencio, en el que la casa quedo seca de sonido, quedo desierta de silabas.
Empezaron con unos cuantos besos apasionados, en posición ella encima de el.
Mientras ella le besaba el cuello locamente, el sobaba sus partes bellas, sus curvas.Con ritmo se quito la camisa transparente que llevaba como si de un streepteas se tratase, y el, embobado y un tanto borracho, la observaba mientras sus senos quedaron al descubierto, y el sujetador volando por los aires.
Era el turno de el, la hora en que el se ponía encima.Se quito la camiseta con rapidez y desabrocho su cinturón marrón de marca "Levis". Recorrió con su boca todo el cuerpo de ella suavemente y con sensualidad.Un poco más abajo del ombligo paró, y fue disminuyendo el ritmo de descendencia hacía abajo.
Las últimas ropas que quedaban por quitar minutos después caían por los laterales de la cama.
Las velas ya estaban consumidas y las rosas desordenadas. El silencio de la casa fue interrumpido por los gemidos de placer, por el sonido del amor, por el ruido del sexo.
Debajo de unas sabanas blancas, se unían por primera vez. Se amaban, se deseaban...
El la miraba desde arriba y ella a el desde abajo, y entre las miradas los típicos besos de vaca, si de vaca.
Terminando así con la última copa de aquella botella de Vodka Blanco del caro, y despidiéndose cansadamente en la escalera del cuarto piso.
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