3. 40 Velas y Rosas Rojas Artificiales


Llevan días sin ningún tipo de contacto físico o visual. Se telefonean todas las noches para contarse cada detalle del día. La abrumadora temporada de exámenes les impide tener tiempo apenas para ellos. Ambos están agobiados y necesitan tomarse un buen descanso, y que mejor descanso que estar a solas con la persona a quien amas, acostados en la camita y sin gesticular palabra.
Bueno todo empieza con una llama...
El después de haber estado el día anterior estudiando física y química tiene el cuerpo echo polvo y unas ojeras profundas y negrizcas. Es viernes y quiere dejar lo de matemáticas para el domingo y salir estos dos días que quedan hasta llegar a este.
Móvil-Contactos-"Ella".
Piiiiiiiii, piiiiiiii, piiiii...
-¿Si?, contesta ella rápidamente el teléfono.
-Hola amor, me preguntaba si te apetecía salir a tomar algo esta noche -el, tartamudeando un poco.
-Mmmmm...no sé, es que tengo mucho que estudiar.
-Mmm, ya, bueno no pasa nada, otro día - dice el avergonzado después del rechazo a su invitación.
-Bueno, si quieres te puedes venir a mi casa a eso de las 10, mis padres se van de cena con amigos y no volverán hasta tarde.
-Vale, allí estaré.¡Hasta ahora!.
-Un beso.- se despide ella.
Faltan 2 horas para ir a su casa y esta nervioso. Ni el mismo sabe porque, pero se imagina que será porque nunca antes habían tenido tanta intimidad como la iban a tener esa noche. A la vez esta alegre, le vienen a la cabeza un montón de cosas y muchas de ellas un tanto groseras y picardonas. Se hace a la idea que aquella noche iba a ser la primera vez en que estarían juntos plenamente.
Intenta vestirse normal pero sin darse cuenta se esta poniendo demasiado guapo, sin darse cuenta se peina y repeina una y otra vez, y se echa la mejor de sus colonias.
Se mira al espejo y sonríe solo. Pone caras para ver si de distintas maneras esta guapo.
Abre el segundo cajón de su mesita de noche y habré una caja amarilla, es una caja de preservativos con sabor a plátano. Mira la fecha por si a caso, desgraciadamente los preservativos llevan mucho tiempo ahí guardados sin uso alguno, ya que hacía tiempo que su cabeza solo se centraba en ella y en nadie más.
"Llego la hora" -dice entre susurro. Coge el coche y se dirige hacía su casa.
Mientras tanto ella sin darle importancia a la situación sigue con sus estudios.Lleva ya unas horas haciendo resúmenes y practicando ejercicios de su libro de matemáticas.Le entra el hambre y se dirige a la cocina a por algo de energía para el cuerpo y un poco más de cafeína.Unas galletas oreo y una coca cola le vendrán bien.
Al abrir el armario de los vasos para coger uno y servir la coca cola,ve un paquete de velas de estas de todo a cien.Moradas, pequeñas y redondas así eran las velas.
Se le viene la imagen de aquel paisaje que le enseño el, ese precioso paisaje que admiro por mucho tiempo entre la noche. Se le vino una idea a la cabeza y fue cuando le empezó a dar la misma importancia a la noche como se la había dado el.
Son las 9:00, le queda una hora para preparar una replica de aquel paisaje pero esta vez con velas dentro de casa y con pétalos de rosas rojas artificiales.
Empieza a encender, el paquete trae 40 velas y esta dispuesta a encenderlas todas, pero cuando va por la número 15 ya se había quemado la yema de los dedos unas cuantas veces y estaba harta, estaba con ganas de acabar para irse a arreglar rápidamente.
Vela número 40.
Cuidadosa arroja los pétalo de rosa roja artificial. Se pinta lo más rápido que puede y se peina de la misma manera.Se pone un conjunto sencillo pero sexy a la vez.Es blanco y trasparenta la ropa interior. Es ligero y delicado con tacto suave.
Son las 10:00
El a llegado hace 15min pero espera abajo a que sea la hora e incluso unos minutos más, no quiere parecer desesperado.
Ella quiere que suene ya el timbre de su casa, más que nada porque las velas no aguantarán por mucho más tiempo encendidas.
¡RRRRUNN!
-¿Quién?, pregunta ella desesperadamente.
-Yo.
-Sube.
Vivía en el cuarto, y en las escaleras del tercero le espera ella para vendarle los ojos con una cinta negra que no dejaba ver ni el mínimo rastro de luz.
Están ya en el cuarto...
El sonido de la puerta al abrirse suena. El esta nervioso, ya se imagina algún tipo de sorpresa, pero lo que le espera es algo que jamás pensó que le haría nadie. Algo que superara sus expectativas...
Le desata el nudo de la cinta negra.
Llamas de fuego por todos lados.En los ojos de el se reflejaba mil lucecitas como si de la ciudad vista desde lejos se tratase.Pero esto era mucho mejor que eso o a menos pensaba el.
Las velas estaban ordenadas de forma que formaban un camino hacía alguna parte de la casa.
Los pétalos de rosa roja artificial que estaban en medio de aquel camino de luces, parecía la alfombra roja de los Oscars.
No tenía palabras para expresar todo lo que sentía en aquel momento, solo sentía que la quería y que era la chica de sus sueños, la mujer de su vida.
Ella mientras el contemplaba este "monumento" lo abrazaba por detrás con fuerza y muchísimo cariño. Una sonrisa abundaba en su rostro.
-Es precioso, -dice el, suspirando una y otra vez, no le salen más que suspiro tras suspiro.
Ella se dedica a sonreír.
El se gira, la abraza y le da un beso en la frente y después de este le coge la cara con cariño y le da un beso de los que tanto le gustan a los dos "de película" y es cuando le susurra a oído "gracias, te amo"...
En ese momento lo supieron, ella supo que era el la persona adecuada y el que ella era la persona adecuada.Se miraban con deseo, y por medio besos eufóricos, pero apenas estaban en la puerta y solo se podía observar un tramo del camino, otra cosa era donde dirigía aquel camino de 40 velas y pétalos de rosa roja artificial.





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